9 de enero de 2012

O4: El día que perdí mi corazón.

Si alguien conociera su futuro, ¿haría lo posible por evitarlo? Mi madre dijo una vez: "El futuro, por muy incierto que sea, nunca cambia de parecer." Es así como en esta historia, mi vida cambia por completo sin saber siquiera lo que el destino tiene preparado para mi. 


Ryuusuke se había unido a mis tropas hace ya varios meses. En ese tiempo, había logrado reunir un pequeño grupo de combatientes de gran fuerza. Entre ellos, se encontraba una mujer, una mujer llamada Ai. En realidad no me fijé en ella desde un principio, pero a medida que pasaban los meses, mis ojos no desviaban su mirada de ella. Un día recibimos un ataque sorpresa. Tuvimos que alzar espadas y escudos para defendernos. Nos superaban en número, pero un hechizo creado en combinación con Ryuusuke podría darnos la ventaja en aquella guerra. Mientras observábamos una guerra de poder frente a nuestro castillo, Ryuusuke preparaba lo necesario para el ritual. Nuestros soldados comenzaban a fallar poco a poco hasta que por fin lo tuvo listo, abriéndose un circulo mágico alrededor de todo el área. Entonces llegó mi orden de retirada y apliqué mi hechizo más mortífero: Finis Mortem. El círculo ampliaría la fuerza y el alcance de este hechizo, alcanzando uno a uno a cada uno de los atacantes. Poco a poco iban cayendo, presa del conjuro, el cual se ocupaba de matarlos casi al instante en una intensa agonía. Pero pronto se acabó y tuvimos que enfrentarnos a mano armada. Empuñé mi lanza y salté al campo de batalla, yendo a por el comandante directamente. Tras varias horas de combate, recibí una puñalada fatal en el pecho, alcanzando mi corazón. Entonces vi mi futuro nublarse y, ensangrentado, caí al suelo. ¿Qué pasó entonces? No lo sé, solo recuerdo que desperté en una cama, medio desnudo y con una gran cicatriz en el pecho. 

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