17 de enero de 2012

1O: Y se acercaba mi tormento.

Y en tu soledad, no estarás completamente abandonado, siendo compañero de tus pensamientos tu propia imaginación, un ser que habita en ti sin que tu puedas desecharlo. Tu imaginación te ayuda a solventar problemas de una manera original y distinta a la que cualquier otro y te hace capaz de soñar e idear un mundo perfecto para ti. Pero, a veces eso puede jugar en desventaja, transformándose en algo físico y quiera tomar control sobre ti. Esa imaginación te nubla el juicio y crea de ti una persona distinta y totalmente contraria a la que eres, transformándote en aquello que tanto deseabas. Puede que a mi fuera lo que me pasara, que hubiese escondido mi verdadera identidad por miedo a destruir a todos, pero poco a poco ganaba control sobre mi, siendo esclavo de sus actos y atrocidades. Pero ya no estaba dispuesto a aguantar su poder y cedería una tarde de invierno. 
Las calles estaban oscuras y no había ni un solo peatón por estas, siendo una solitaria figura la que paseaba entre las casas. La nieve cubría casi todo el suelo, dejándolo resbaladizo y blanco, por lo menos lo que dejaban ver las farolas. Caminaba tranquilo y con destino fijo, dirigiéndome a asesinar a un individuo que había logrado hacerse con un grimorio más poderoso que el que portaba actualmente. Entré a su hogar, abriendo de una patada su puerta y destrozando la entrada. Pronto lo vi, agazapado en una esquina con el libro entre las manos. Me acerqué lo suficiente como para que pudiera escuchar su ajetreado aliento.

- Portas en tus manos algo que no te pertenece, humano.

- No deberías de hablar así, demonio mezquino. No eres merecedor de este poder. He visto lo que hacías con el y me horroriza saber lo que puedas llegar a hacer si lo aumentas. Antes que darte este libro, lo quemo. 

Y tal como dijo, el libro se prendió en fuego ante mis propias narices, pero cual fue mi sorpresa, que el fuego apagó y el libro continuaba intacto. Al poco comencé a reír como un loco, dejándome llevar por mi aire de victoria y cuando había logrado calmarme, lo miré con asco.-

- Parece ser que el destino no juega a tu favor. 

Tomé el libro sin ningún problemas, arrebatándolo con un movimiento ligero y atravesé el corazón del muchacho con mi lanza, oyendo un grito ahogado que acabó con un silencio. 

Varios días después de haber arrebatado el libro, en mi interior estaba llamando aquel ser a quien había logrado controlar, o por lo menos eso pensaba, pues cuanto más poder adquiría, más poderoso se volvía el. No quería que volviera a tomar control de mi, logrando que destruya todo cuanto tengo aprecio. 

0 comentarios:

Publicar un comentario