8 de septiembre de 2013

17: Recuperación.

Mis tropas estaban destrozadas, desmoralizadas y lo peor... sin fuerzas. No podía volver a aquel infierno sin un ejercito fuerte. No esperaba ver a Misagi en aquel lugar, de hecho, no esperaba verlo jamás. Recordaba perfectamente como lo torturé hasta matarlo. ¿Habrá sido una ilusión? ¿Quizá una broma cruel del destino? Estaba convencido de que había algo más detrás y me propuse averiguarlo sin vacilar ni un momento. 

Al día siguiente, con una tropa recuperada y a mi completa disposición, regresamos a nuestro combate para vengar a los hombres muertos, pero mi objetivo era distinto. Si el seguía vivo, podría aprovecharme de alguna manera de la situación.




El sol ardía en el cielo y en un campamento avanzado se podía ver a un grupo armado rodeando a una persona. Sostenía en su mano un báculo y daba explicaciones detalladas para defenderse del siguiente ataque. Sabía que pronto el enemigo estaría de vuelta para atacar y debían prepararse rápido para ello. 

No pasaron más de dos horas cuando se comenzaron a escuchar los primeros disparos. Kazu se había colocado en una azotea para observar todo el campo de batalla. Su fusil ya estaba listo para disparar a cualquiera que se pusiera en su camino. Apuntó a un grupo de enemigos que preparaban un misil y de un certero disparo atravesó la mano del soldado, lo que hizo que cayera el misil al suelo antes de ser colocado en su contenedor, siguiendole una explosión y varios gritos. Le divertía matarlos de la manera más cruel posible. Un disparo era demasiado rápido, sencillo... aburrido. Pero pronto se le borró la sonrisa formada por aquel suceso al ver a Misagi. Respiró hondo, apuntó y disparó. sabía que no funcionaría, pero por lo menos debía intentarlo. La bala se deshizo en pedazos sin llegar nunca a la cabeza del objetivo. Antes de que pudiera hacer nada, fue transportado a otro sitio, justo frente al mago al que intentaba disparar. No pudo evitar sonreír por aquello, le recordaba a cuando lo hacía él. 

Al fin nos vemos la cara, escoria. ¿pensabas que con una bala podrías matarme a mi? ¿Acaso te has quedado sin cerebro tambien? 

En asboluto. Sabía perfectamente que no iba a hacerte nada, pero, ¿que mejor manera de atraer tu atención si no? Eres muy simple como para no saber lo que vas a hacer. 

El mago se sintió ofendido y sin dudarlo lanzó una bola en llamas contra Kazu, pero sin efecto. La sonrisa de Kazu no se borraba de su cara.

¿Acaso piensas que eso va a hacerme algo? Creo que quien se ha quedado sin cerebro eres tu, Misagi. ¿Fuego? ¿Contra mi? Que absurdo. He perdido mis poderes, no mi racial. 

Fuego quizá no, pero puedo matarte facilmente con un disparo si bien no me equivoco. 

Eso ya lo veremos. ¿Sabes? Ese báculo que llevas es muy interesante. Me da la sensación que no sabes de donde proviene ni lo que hace. 

Alarmado, Misagi retrocedió un paso y escondió su fuente de poder tras la espalda. Pero ya era demasiado tarde. Kazu se le echó encima tan veloz, que no tuvo tiempo de aprtarse ni de idear un contra ataque. ambos cayeron al suelo con el pelirrojo por encima, sujetando a Misagi contra el suelo para que no puedira levantarse. 

Veras, novato. Cuando vayas a usar un objeto, primero analizalo y averigua lo que hace. Eso que tienes es un amplificador, es decir, no es un bastón cualquiera. Se usaban en guerras mágicas para amplificar el poder de cualquier persona en un radio enorme. Es decir, que ahora mismo estas dando energía mágica a cualquier inepto ingenuo que ves por ahi pegando tiros.
  
Y tan pronto dejó de hablar, ya estaba canalizando un hechizo en sus manos, las cuales estaban directamente sujetas a Misagi. Era un brillo oscuro, asqueroso, intimidante. 

 Gracias por tu ayuda Misagi. Sin tí, nunca podría haber recuperado mis poderes. Finis Mortem. 


Las ultimas palabras que dieron muerte al mago, inerte entre sus manos. La risa de Kazu sonaba por todo el lugar, una risa que ponía los pelos de punta cualquiera. 

0 comentarios:

Publicar un comentario