9 de febrero de 2012

16: Perdida de todo poder.

Dicen que cuando abusas de algo hasta agotarlo, lo pierdes. Quizá cuando abusas de tu don de palabras, llega a haber un momento en que ya no te las crean, por muy verdaderas que sean, o el hecho de tomar los recursos hasta agotarlos. Puede que el abusar de mi poder hiciera que mi cuerpo se comenzara a degradar, desproveyéndolo de toda fuerza mágica.  Tuve que optar por armarme con armas humanas, armas que para mi eran simples y demasiado inútiles, pero al fin y al cabo, me eran necesarias para continuar. Por lo menos mi físico permanecía igual.
Era temprano por la mañana y varios soldados se habían reunido para formar filas. Entre ellos estaba el, con su pelo rojo y un rifle te francotirador entre los brazos. Desde que había perdido los poderes tenía que hacer lo que fuera para sustentarse y la manera de hacerlo que más le gustaba era marchar a la guerra. Fue aceptado de inmediato al demostrar que podía enfrentarse a varios oponentes a la vez y tener grandes conocimientos de artes marciales. Pero el hecho de que su puntería fuera certera, lo hacía un buen tirador en el cual confiar. 

Se los había reunido para ir a asaltar una ciudad que estaba siendo retenida para masacrarlos uno a uno a cambio de dinero. Su propósito debía ser capturar con vida si se podía al líder. Tras haberse equipado y remontar el vuelo en aquel helicóptero, solo le quedaba tener paciencia. En otros momentos podría haberse hecho aparecer por ahí con un pestañeo y masacrar a todos con sun simple hechizo, pero ahora debía aferrarse a lo que le quedaba. No tardaron más de dos horas en alcanzar el lugar y tener que saltar a tierra firme para cumplir la misión. El en cambio, se quedó en el aparato, montando su equipo en el suelo. no hacía falta que bajara para poder disparar, lo podía hacer perfectamente desde la altura, además de que era una posición perfecta. 

Unos minutos más y ya habían podido tomar la ciudad a la mitad. Observaba con poca gracia como aquellos humanos se masacraban los unos a los otros sin ningún motivo aparente. Hubiera dado igual que fueran ellos o no, la cantidad de muertes habría sido la misma. A lo largo de toda aquella matanza, pudo observar por la mira algo extraño. Le pareció haber visto un destello rojo y luego fuego. ¿Una explosión? Negó. Una explosión debería haber sonado más fuerte. Aquello sonaba como si el fuego hubiera sido provocado con... magia. Al instante buscó cada rincón de lo que podía ver con la mira. No tardó mucho en localizar a quien causaba aquel alboroto. Su cara mostraba incredulidad ante la visión. Se trataba de un viejo mago que conoció tiempo atrás. Cruzó el entrecejo y no se atrevió a disparar. Sabía perfectamente que podría sal mal parado si tenía montado defensas a su alrededor. Dio una rápida orden de retirada a todos los soldados que restaban dispersos por la ciudad y fueron en su búsqueda. Necesitaba recuperar sus fuerzas como sea para poder enfrentarse a ese ejercito rebelde. 

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